A veces nos pasa, en los emprendimientos, que la auto exigencia, y las ganas de querer todo prolijo y que todo ocurra de manera perfecta, nos termina paralizando.
Creo que los que trabajamos muchos años en grandes corporaciones, estamos acostumbrados a la exigencia de la perfección, y sacarnos ese chip que hemos llevado internalizado tanto tiempo, es difisilísimo.
En nuestros emprendimientos, cuando mucho de lo que hay que hacer depende de nosotros, alcanzar la perfección a la que estábamos acostumbrados, por lo general solo termina demorándonos, y frustrándonos porque no podemos terminar de ejecutar lo que teníamos planeado.
A veces el mejor ejercicio que podemos hacer es el de animarnos.
Animarnos a lo que hoy por ahí no sale perfecto, mañana seguramente lo podré mejorar, pero si no empiezo, nunca podré mejorar.
Animarnos a no juzgarnos, animarnos a probar cosas nuevas , animarnos a tenernos paciencia, animarnos a equivocarnos, animarnos a caernos… Animarnos a confiar en nosotros mismos, en nuestras capacidades y a entender que esto es un camino, y se hace camino al andar…
ANIMATE!!!
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